miércoles, 22 de abril de 2015

Cómo reconocer a un buen maestro de música

Me atrevo a asegurar que en todas las diversas disciplinas en las que es requerido un docente ocurre lo mismo, no nadamás en la enseñanza musical. Hay buenos maestros, malos maestros y, pésimos maestros, del mismo modo que hay buenos, malos y pésimos estilistas, cocineros, meseros, jardineros, etc.
Todos tenemos derecho a ganarnos la vida, pero, considero que engañando no es una buena manera y no es ético. Dice el refrán "agua que no has de beber, déjala correr". Y sí, efectivamente estoy más que de acuerdo. El problema que yo percibo aquí es que tienes que beber agua, pero no sabes de cuál es la que sí te va a beneficiar y cual te va a enfermar... y cuando recién empezamos en cualquier actividad o disciplina, o sea, cuando somos unos completos y absolutos novatos, no sabemos diferenciar a quién si sabe y puede ayudarnos de quién es un completo charlatán y solamente nos hará perder tiempo y dinero (si bien nos va, ya que corremos también riesgo de una lesión o daño físico por una mala técnica o postura).
Entonces... ¿cómo podemos reconocer a un buen maestro? Bueno, primero, lo primero:

El hecho de que él mismo sea muy bueno con su instrumento (o al menos eso nos parezca a nosotros, porque te recuerdo que aún no sabemo y probablemente sea más que fácil impresionarnos o "apantallarnos") no SIGNIFICA ni GARANTIZA que:

  • TENGA VERDADERO INTERÉS EN TRANSMITIRNOS SUS CONOCIMIENTOS.
    Así es, mucha de la "gente que enseña" (no merecen llamarles maestros) lo hacen solamente por el mero ingreso económico que realizar esta actividad les proporciona. Algo tienen que enseñar, pero se mantienen al margen, ya que si no enseñan nada, pues son despedidos y no obtienen dicho ingreso económico. Algunos sí saben, pero no QUIEREN compartir sus secretos.
  • TENGA VOCACIÓN DOCENTE PARA TRANSMITIRNOS LOS CONOCIMIENTOS.
    Hay gente que tiene los conocimientos. Domina a la perfección la materia, pero no cuenta con la capacidad docente o pedagógica para transmitirnos tales conocimientos. Esto lo percibimos fácilmente por medio de las siguientes circunstancias: a) no tiene la paciencia para explicarnos una y otra vez lo mismo pero de diferentes maneras; b) no tiene el lenguaje, los ejemplos o analogías para hacernos entender los temas que se abordan; c) no comprende que no todas las personas aprendemos de la misma manera y que debe utilizar dibujos, diagramas, ejemplos prácticos y se limita a impartir las clases siempre igual; d) no se emociona cuando percibe que hemos adquirido o asimilado el conocimiento, o desarrollado la habilidad o técnica que nos imparte.
  • VERDADERAMENTE TENGA CONOCIMIENTOS PARA TRANSMITIR.
    Te recuerdo que en la música (como en diversas áreas) hay mucha gente para quienes el objetivo principal es demostrar que "puede-sabe-conoce" y eso le brinda un estatus... ¡perdón! quise decir: "un falso y efímero estatus". Abundan por ahí "maestros de música" que no saben absolutamente nada de nada. Solamente han desarrollado la habilidad de tocar rápido o tocar muchos temas populares, pero no saben nada de teoría, y peor aún: ¡no han tocado ni tocan con nadie! O sea que: ni tienen los conocimientos para guiar a sus alumnos por el camino adecuado, ni cuentan con experiencia que los haya formado como músicos de verdad. Entonces... ¿qué rayos pueden enseñarnos estos tipos? ¿A impresionar novatos con trucos baratos?

    En esta misma sección voy a incluir también a otra especie muy parecida: los que impresionan a novatos con la lengua. Es una especie muy parecida a los que acabo de describir, pero estos son peores, pues tampoco saben, ni tocan y no hacen trucos con su instrumento, sólo con su lengua. Hablan, hablan, hablan y hablan y cuando se presenta la necesidad de asentar sus mega-conocimientos en un ejemplo práctico o funcional, siempre tienen abundantes y verosímiles pretextos para no realizarlos y salir según ellos "bien librados".
Y bien, esas son las tres razones por las que yo considero que el solo hecho de que una persona pueda tocar "bien" o "muy bien", o "excelentemente bien", no garantiza que efectivamente sea un buen maestro de música. Incluyo aquí a músicos con licenciaturas y diplomados.

Entonces... por segunda vez... ¿Cómo reconozco a un buen maestro de música?
-Sencillísimo: por sus alumnos. "Por sus frutos los conoceréis" Mateo 7.16

El trabajo del maestro se evalúa en sus alumnos, no en sus logros profesionales como ejecutante o como músico. Si los alumnos destacan en que:
  • Suenan bien. No solo "tocan bien", sino que en verdad suenan bien, con textura, cuerpo, fraseo, articulación.
  • Pueden llevar al instrumento los conocimientos adquiridos, de modo que no solamente se han quedado en la cabeza del alumno, sino que ha encontrado la manera de convertirlos en música.
  • Pueden integrarse y colaborar fácilmente con músicos. Esto sucede cuando el alumno ha adquirido una FORMACIÓN que le permite entender que siempre se es parte de un todo y que se trabaja en conjunto con los demás COM-PA-ÑE-ROS (no CONTRINCANTES ó ACOMPAÑANTES, ja, ja ja.).
  • No se creen "la úlima coca fría del desierto". Los buenos maestros, sobre todo aquellos más vividos y experimentados no permiten que sus alumnos se inflen. Siempre tienen dinámicas o tácticas para que sus alumnos tengan los pies bien firmes en el suelo, y sobre todo los hace entender que éste es un camino por el que VAMOS andando todos y pobre del iluso que se jacte de que ya llegó. Un buen maestro enseña a sus alumnos que si van a competir, compitan contra el rival más difícil de vencer: uno mismo.

Claro que estamos de acuerdo que no se evalúa el trabajo de un maestro con uno solo de sus alumnos, sino, evaluando de manera general la calidad de los alumnos que produce... 


cuando encuentres un buen maestro... ¡no lo dejes ir!