jueves, 23 de abril de 2015

El calibre de las cuerdas...

¿Qué es eso del "calibre de las cuerdas"?

Bueno, empecemos por entender el significado de "calibre". La definición de calibre es: Diámetro interior de un objeto cilíndirico o hueco.

Entonces, "calibre de las cuerdas se refiere al espesor o grueso de las cuerdas". Como guitarristas (y también para cualquier otro instrumentista de la familia de las cuerdas), el grueso de nuestras cuerdas tiene crucial repercusión en dos aspectos sumamente importantes:

1. LA TENSIÓN DE NUESTRAS CUERDAS.

Esto no es otra cosa, que cuán duras o blandas se sienten nuestras cuerdas. Si usamos un calibre grueso, nuestras cuerdas se sentirán más duras y deberemos de ejercer más presión para poder ejecutarlas limpiamente; y por el contrario, si usamos un calibre delgado, nuestras cuerdas se sentirán más blandas y no requeriremos de tanta presión para hacerlas sonar. 

Muchas veces la explicación acerca del calibre de las cuerdas termina aquí, pero yo, como siempre, me siento obligado a compartir lo que la experiencia me ha enseñado, incitándome a ir más allá y no conformarme con las explicaciones simples.

Decíamos que la explicación común acerca del calibre es: "con calibres gruesos le batallas mas para pisar las cuerdas que con calibres delgados" y tan-tan. Y sí, estoy de acuerdo, pero eso es solo el principio. 
A parte de la comodidad, debemos tener en cuenta que la tensión de las cuerdas no solamente la sufren y soportan nuestros dedos, sino también la guitarra, y siendo esta tensión final la suma de todas las tensiones individuales de cada una de nuestras cuerdas. Esa "tensión total" tal vez la podemos percibir cuando tocamos cejillas, pero tal vez sean solamente unas cuantas cejillas a lo largo de un tema, o tal vez si sea un tema completo tocado solamente con acordes de cejilla, pero, aún así, nuestra guitarra nos superará, pues ella soporta esa tensión todo el tiempo. Haciendo hincapié en las consecuencias que nos puede acarrear esa tensión se me ocurren dos:
  • Que nuestro trastero o diapasón se curve hacia adelante (calibre más grueso) o hacia atrás (calibre más delgado). Esto no representa ningún problema, ya que con un pequeño ajuste al alma eso queda solucionado.
  • En caso de puente flotante o semi-flotante (con puentes fijos no tenemos este problema): Que nuestro puente se levante (calibre más grueso) o se hunda (calibre más delgado). Esto tampoco es un gran problema. También se soluciona con un pequeño ajuste, pero vale la pena mencionar que: ¡cómo asusta a los novatos que el puente de su guitarra se levante!. Este detallito del puente levantado o caído se soluciona compensando la tensión de las cuerdas y precisamente para ello ha sido implementado el mecanismo que tienen las guitarras en la parte posterior, y funciona de la siguiene manera:
  • Hay una tapa. Quitas la tapa y encuentras que la madera tiene un corte rectangular en el cual resaltan a la vista tres cosas: una pieza metálica con agujeritos (que es por donde se ponen las cuerdas); unos resortes que están incrustados en esta pieza y del otro lado están sujetos a la tercera cosa que resalta: una plaquita que tiene un par de tornillos "atornillados a la madera". Bien, ése par de "tornillos atornillados" junto con los resortes, son el mecanismo diseñado para mantener el balance en la tensión del puente. Si tu puente se ha levantado demasiado, deberás apretar los "tornillos atornillados" para que entren más a la madera y por consecuencia generen más tensión para compensar la tensión que está levantando el puente. PERO: ¡¡¡no olvides aflojar un poco las cuerdas antes de atornillar los "tornillos atornillados"!!! Ya cuando tu cálculo te diga que ha sido suficiente vuelta como para compensar la tensión, vuelves a afinar (¡híjole! ¿otra vez afinar el puente flotante???). Y bueno, ése es el procedimiento.
  • ¿Te faltó? Repite el procedimiento (con todo y el proceso de afinar). 
  • ¿Te faltó, otra vez? Repite OTRA VEZ TODO el procedimiento. 
  • ¿Te pasaste? Repite otra vez el procedimiento, pero en vez de apretar los "tornillos atornillados", aflójalos.
Y así... hasta que quede. Sí, estoy de acuerdo que es una soberana joda... pero... ¿querías puente flotante, no? Digo, nadamás para registro, esa es UNA de las razones por las cuales yo no uso puente flotante. XD
 Bueno, vamos ahora al que es el otro aspecto sumamente importante:

2. LA TEXTURA DEL SONIDO.

Para mí, éste es el aspecto que es REALMENTE IMPORTANTE en cuanto al calibre.
¿Por qué? -¡Porque la textura del sonido lo es todo, hermanito!
La textura del sonido de la guitarra, es exactamente como el timbre de voz de los cantantes. La gran diferencia es que ellos no lo pueden cambiar (lo pueden fingir, como Chabelo, Cepillín, y los que cambian su voz natural por voz nasal para poder cantar igual que los "cantantes de banda"), pero nosotros sí. Una misma guitarra suena muy diferente con calibres delgados que con calibres gruesos. ¿Por qué crees que los guitarristas de Jazz suenan con todo ese "cuerpesote"? -Porque traen calibres 11's ó 12's. ¿Has tratado de tocar una guitarra de un Jazzista?
Sí, si representa un reto mayor tocar con calibres más gruesos, sobre todo a la hora de los bendings. Pero sacrificar la comodidad a cambio de un exquisita textura, cálida, con cuerpo, robusta, "ponchada"... es un precio que algunos guitarristas estamos dispuestos a pagar.
Hace 15, o 10 años solamente podías encontrar variedad de opciones en ciudades grandes, pero actualmente ya puedes encontrar buenas marcas en una gran diversidad de calibres casi en cualquier ciudad, y si no, pues las ventas por Internet son lo de hoy.

Como dato extra: las cuerdas de calibre delgado son propensas a romperse más fácilmente que las de calibre grueso (que también se rompen, claro, pero mucho menos). 

Y otro dato extra: si frecuentemente se te rompen las cuerdas de los puntos de apoyo, ya sea del puente o de la cejuela (el plástico que está entre los trastos y la cabeza), es probable que tengas una superficie o rebaba filosa. Si no la puedes limar o pulir tu mism@, llévala con personal calificado.

miércoles, 22 de abril de 2015

Cómo reconocer a un buen maestro de música

Me atrevo a asegurar que en todas las diversas disciplinas en las que es requerido un docente ocurre lo mismo, no nadamás en la enseñanza musical. Hay buenos maestros, malos maestros y, pésimos maestros, del mismo modo que hay buenos, malos y pésimos estilistas, cocineros, meseros, jardineros, etc.
Todos tenemos derecho a ganarnos la vida, pero, considero que engañando no es una buena manera y no es ético. Dice el refrán "agua que no has de beber, déjala correr". Y sí, efectivamente estoy más que de acuerdo. El problema que yo percibo aquí es que tienes que beber agua, pero no sabes de cuál es la que sí te va a beneficiar y cual te va a enfermar... y cuando recién empezamos en cualquier actividad o disciplina, o sea, cuando somos unos completos y absolutos novatos, no sabemos diferenciar a quién si sabe y puede ayudarnos de quién es un completo charlatán y solamente nos hará perder tiempo y dinero (si bien nos va, ya que corremos también riesgo de una lesión o daño físico por una mala técnica o postura).
Entonces... ¿cómo podemos reconocer a un buen maestro? Bueno, primero, lo primero:

El hecho de que él mismo sea muy bueno con su instrumento (o al menos eso nos parezca a nosotros, porque te recuerdo que aún no sabemo y probablemente sea más que fácil impresionarnos o "apantallarnos") no SIGNIFICA ni GARANTIZA que:

  • TENGA VERDADERO INTERÉS EN TRANSMITIRNOS SUS CONOCIMIENTOS.
    Así es, mucha de la "gente que enseña" (no merecen llamarles maestros) lo hacen solamente por el mero ingreso económico que realizar esta actividad les proporciona. Algo tienen que enseñar, pero se mantienen al margen, ya que si no enseñan nada, pues son despedidos y no obtienen dicho ingreso económico. Algunos sí saben, pero no QUIEREN compartir sus secretos.
  • TENGA VOCACIÓN DOCENTE PARA TRANSMITIRNOS LOS CONOCIMIENTOS.
    Hay gente que tiene los conocimientos. Domina a la perfección la materia, pero no cuenta con la capacidad docente o pedagógica para transmitirnos tales conocimientos. Esto lo percibimos fácilmente por medio de las siguientes circunstancias: a) no tiene la paciencia para explicarnos una y otra vez lo mismo pero de diferentes maneras; b) no tiene el lenguaje, los ejemplos o analogías para hacernos entender los temas que se abordan; c) no comprende que no todas las personas aprendemos de la misma manera y que debe utilizar dibujos, diagramas, ejemplos prácticos y se limita a impartir las clases siempre igual; d) no se emociona cuando percibe que hemos adquirido o asimilado el conocimiento, o desarrollado la habilidad o técnica que nos imparte.
  • VERDADERAMENTE TENGA CONOCIMIENTOS PARA TRANSMITIR.
    Te recuerdo que en la música (como en diversas áreas) hay mucha gente para quienes el objetivo principal es demostrar que "puede-sabe-conoce" y eso le brinda un estatus... ¡perdón! quise decir: "un falso y efímero estatus". Abundan por ahí "maestros de música" que no saben absolutamente nada de nada. Solamente han desarrollado la habilidad de tocar rápido o tocar muchos temas populares, pero no saben nada de teoría, y peor aún: ¡no han tocado ni tocan con nadie! O sea que: ni tienen los conocimientos para guiar a sus alumnos por el camino adecuado, ni cuentan con experiencia que los haya formado como músicos de verdad. Entonces... ¿qué rayos pueden enseñarnos estos tipos? ¿A impresionar novatos con trucos baratos?

    En esta misma sección voy a incluir también a otra especie muy parecida: los que impresionan a novatos con la lengua. Es una especie muy parecida a los que acabo de describir, pero estos son peores, pues tampoco saben, ni tocan y no hacen trucos con su instrumento, sólo con su lengua. Hablan, hablan, hablan y hablan y cuando se presenta la necesidad de asentar sus mega-conocimientos en un ejemplo práctico o funcional, siempre tienen abundantes y verosímiles pretextos para no realizarlos y salir según ellos "bien librados".
Y bien, esas son las tres razones por las que yo considero que el solo hecho de que una persona pueda tocar "bien" o "muy bien", o "excelentemente bien", no garantiza que efectivamente sea un buen maestro de música. Incluyo aquí a músicos con licenciaturas y diplomados.

Entonces... por segunda vez... ¿Cómo reconozco a un buen maestro de música?
-Sencillísimo: por sus alumnos. "Por sus frutos los conoceréis" Mateo 7.16

El trabajo del maestro se evalúa en sus alumnos, no en sus logros profesionales como ejecutante o como músico. Si los alumnos destacan en que:
  • Suenan bien. No solo "tocan bien", sino que en verdad suenan bien, con textura, cuerpo, fraseo, articulación.
  • Pueden llevar al instrumento los conocimientos adquiridos, de modo que no solamente se han quedado en la cabeza del alumno, sino que ha encontrado la manera de convertirlos en música.
  • Pueden integrarse y colaborar fácilmente con músicos. Esto sucede cuando el alumno ha adquirido una FORMACIÓN que le permite entender que siempre se es parte de un todo y que se trabaja en conjunto con los demás COM-PA-ÑE-ROS (no CONTRINCANTES ó ACOMPAÑANTES, ja, ja ja.).
  • No se creen "la úlima coca fría del desierto". Los buenos maestros, sobre todo aquellos más vividos y experimentados no permiten que sus alumnos se inflen. Siempre tienen dinámicas o tácticas para que sus alumnos tengan los pies bien firmes en el suelo, y sobre todo los hace entender que éste es un camino por el que VAMOS andando todos y pobre del iluso que se jacte de que ya llegó. Un buen maestro enseña a sus alumnos que si van a competir, compitan contra el rival más difícil de vencer: uno mismo.

Claro que estamos de acuerdo que no se evalúa el trabajo de un maestro con uno solo de sus alumnos, sino, evaluando de manera general la calidad de los alumnos que produce... 


cuando encuentres un buen maestro... ¡no lo dejes ir!


miércoles, 15 de abril de 2015

H2 Drum Machine - Cómo usarlo!!!


Hace ya muchos años que el metrónomo quedó atrás para mí. ¡YO NO LO NECESITO! Ja, ja, ja. 
-¡Hasta creo! ¿no? ¡Mis ganotas de que fuera taaaan fácil!


Bueno, decía que el metrónomo había quedado atrás para mí, pero no porque hubiera dejado de usarlo, sino, porque fue reemplazado por secuenciadores de baterías.

El primero que usé, por allá por el año 1998 - 1999 era uno que se llamaba "Master Tracks". La verdad ya no recuerdo ni de cuál empresa era... mmmm... no, definitivamente... no. Usaba dicho programa (propiedad de Decibel Vega Studios S.A. de C.V., empresa en la cual yo laboraba). El programa estba instalado en una Mac mini-mini (no, no es la Mac Mini que estás pensando... esto que platico fue hace muuuuchos años). Era algo así como una "lap" de la época, pues tenía una mini pantallita en blanco y negro (más pequeña que cualquier tablet) y todo el hardware dentro de la misma carcasa. Era como un fantasma de los del Pac-Man. Era una de éstas:

Ahí estaba el sofware, pero... para operar la máquina faltaban el teclado y el mouse. Para operar el programa hacía falta además un sintetizador (o en el mejor de los casos, un módulo) que se pudiese conectar vía MIDI y, una interfase, que era el dispositivo físco externo que hacía posible la comunicación entre la compu y el teclado o módulo. Ofrecía tres opciones para su programación: 
  1. "Grabar" en tiempo real. Es decir, lo ponías a grabar y registraba la señal que producías con las teclas y luego las reproducía. Era requerido un teclado para ello.
  2. Escribias la notación en otro programa, lo exportabas como "standard midi file" y luego lo importabas con el "Master Tracks". Era requerido un programa para escribir partituras y que las pudiera exportar como "Standard Midi File".
  3. De manera gráfica. Te salía una ventanita que representaba el teclado y asignabas las notas con una función de un "botón" (por así decirlo) de lapicito.
De cualquier modo, era una verdadera joda, pues había que andar cargando con muchos tiliches...

Al tiempo, como en el 2005, comencé a usar un secuenciador muy, muy bueno que se llama "Reason" de la empresa "Propeller Head".  Este ofrecía la súper ventaja de que no requerías necesariamente teclado ni modulo, pues este ya contaba con librerías virtuales incorporadas. Claro, estaban austeras y las de calidad eran más caras. Este lo usé en otro estudio en el cual laboraba. Podías ingresar la programación con un controlador (o sea, como un "teclado", pero sin sonidos, solamente las teclas y botones que ofrecen cambios en varios parámetros como volumen, sustain, pitch bend, etc.). Estos "controladores" son mucho más baratos que un teclado con sonidos. El problema es que "Reason" es un software caro, y la verdad, no me gusta fomentar la piratería. Además, tenías que sentarte un buen rato con él para poder sacarle todo el jugo a sus herramientas y funciones. Es muy profesional, pero por ello no es muy práctico para quien solamente buscara unos ritmos de batería para poder practicar.


Y recientemente (2014) me encontré con esta maravilla: "H2 - Hydrogen Drum Machine". Un software gratuito para crear tus propias baterías. Con este software, para programar perrísimos ritmos de baterías ¡no necesitas absolutamente nada, más que imaginación, creatividad e instalarlo! No necesitas módulos, ni interfases, ni controladores, ni teclados, ni DRIVERS (al menos no en Linux, lo siento por los usuarios de Windows), ni comprar forzosamente librerías. Es más: en laptops, ¡ni siquiera necesitarás un mouse!
Las librerías y samplers disponibles no son lo mejor que he escuchado, pero para ser un software en desarrollo y sobre todo GRATUITO, ¡están mucho más que excelentes! ¡Se están desarrollando nuevas y mejores librerías cada vez! ¡Ahora ya puedo compartir los ritmos que he desarrollado para practicar los cientos de ejercicios de mis libros de técnica y guitarra! ¡Y lo mejor es que, es muy, MUY SENCILLO DE OPERAR!

¡A TRABAJAR SE HA DICHO!
Si no sabes cómo sacarle el máximo beneficio a este tipo de software para convertirte en un mejor músico, checa ESTE POST.


CÓMO PRACTICAR CON METRÓNOMO O DRUM MACHINE

¡Y que se llega el día!

Con la penota, pero, por fin pude darme a la tarea de grabar el tan prometido video de cómo practicar con el metrónomo, aunque... bueno, aprovechando la fabulosa tecnología de nuestros tiempos, ya no trabajo con un metrónomo precisamente. ¡Eso es cosa del pasado! Ahora tenemos la súper ventaja de que hay muchísimas herramientas que nos ayudan a realizar el mismo trabajo, pero de una manera mucho más amena, divertida, contundente y sobre todo: fuerte. La mayoría de los metrónomos llegan a un tope entre los 200 y 250 BPM. Esto no sucede con los secuenciadores y drum machines virtuales que les puedes subir hasta que te truenen los tendones (literalmente) y ¡no les ganas!

¡Pónganse las pilísimas banda! ¡Les dejo un video de la dinámica a seguir para sacarle el máximo provecho a estas geniales herramientas!



También tengo un video en el cual enseño a utilizar el sofware (free-ware, por cierto) que estoy utilizando para mis sesiones de práctica. Puedes acceder directamente al video en YouTube haciendo click AQUÍ, o checar ESTA ENTRADA DE BLOG, donde a parte del video, encontrarás detalles adicionales!

Ecualizador Boss GE 7 Mario Ortega