jueves, 12 de agosto de 2010

Fragmento de ARMONÍA III

GRUPOS DE TRES
Para grupos de tres, no vamos a considerar el grupo de tres compases, ya que el estándar de una estructura musical “bien hecha” contempla líneas melódicas y/ó armónicas de cuatro compases y si tenemos una línea de tres compases como tal, se tienen la sensación de que falta el último compás. Comercialmente se puede logar, pero tal vez contemplando una línea melódica en una frase de 9/8 y a continuación una segunda parte (débil por supuesto) de 9/8.

OBSERVACIÓN AL RESPECTO:
Al final, la música es libre. Puedes hacer lo que tú quieras por más loco o arriesgado que parezca. Como maestro de música, es mi deber enseñarte el arte y el oficio. ¿Cuál es la diferencia? – El arte es la representación máxima de lo que tú eres. Es canalizar todo el talento e ideas que traes contigo para que lo compartas con el mundo. El oficio es que obtengas una remuneración económica que te permita vivir de la música. El arte y el oficio pocas veces se combinan. Sobre todo cuando estudias y te preparas, ya que te enganchas y enamoras de otros estilos más plenos los cuales ya no se consideran comerciales.
La belleza musical está directamente ligada a la apreciación musical y ésta, determinada por muchísimos factores entre los cuales destacan la sensibilidad, la educación, la cultura y el conocimiento por mencionar algunos. El oficio está limitado por todos estos factores. Si vas a realizar algún trabajo, debes tener en cuenta las necesidades y objetivos de quien te contrata y mantenerte dentro de esos parámetros. Así es como funciona el oficio. Igual puedes realizar el trabajo como tú quieras, y agregarle un mucho de tu talento o forma de entender la música pero si no está dentro de los parámetros de las necesidades de tu cliente, tal vez no te contrate nuevamente ¿me explico? Te voy a contar una anécdota, con la finalidad de que aprecies más esto que trato de hacerte entender:

Ya no recuerdo el año, pero en una población muy, muy pequeña situada al norte del estado de Sinaloa en México, tuve la oportunidad de suplir a un primo quien tocaba en un trío (música regional mexicana en la cual se cantan temas románticos llamados: “boleros”). Llevaba tal vez un par de años profesionalmente en esta carrera y por consecuencia, de experiencia en la misma. Cuando comencé a acompañar a los señores de la agrupación, me gustó muchísimo la voz principal. Era una persona de edad avanzada, pero cantaba con todo el corazón y “te metía a la canción”. La gran mayoría de los temas los desconocía y los seguí y acompañe gracias a mi “sentido musical” (y porque Dios es grande). De los temas que se tocaron, había uno que conocía un poco y pedí a la persona que tocaba la otra guitarra que me permitiera acompañar al cantante yo solo. Accedió y recuerdo como me deshice acompañando la hermosa voz del señor con los “mejores acordes” que mi conocimiento y sensibilidad me permitió hacerlo. Séptimas, extensiones, dominantes secundarios y sustituciones no faltaron durante el desarrollo del tema. Al terminar de tocar el tema, extasiado por haber escuchado esa calidad de voz con la armonía que yo consideraba “adecuada”, abrí mis ojos buscando los del cantante como esperando algún gesto de gratificación, pues ahora sí su voz estaba siendo acompañada como se merecía… y ¿qué crees? Me dio una regañada que aún recuerdo como una de las anécdotas más irónicas de mi vida. Me dijo que no sabía tocar la guitarra, que nomás le andaba cambiando para “encontrar el tono”, que los acordes sonaban feo porque estaban mal tocados y no recuerdo que tantas otras cosas más…
Esa fue mi primer lección respecto a separar el arte del oficio. Dicen que nadie entiende en cabeza ajena, pero contribuyo con mi granito de arena buscando la posibilidad que al menos lo vayas comprendiendo.

Y de eso es de lo que hablo. Me gusta comparar la música con un martillo. Te enseño el uso, técnicas, tal vez un poco de historia acerca de cómo se han hecho las cosas con ese martillo, pero al final, tu vas a decidir si lo vas a usar para hacer esculturas artísticas muy abstractas que solo serán entendidas por ti y unos cuantos, o tal vez lo uses para un taller de carpintería que te permita tener una vida económicamente muy productiva, o tal vez sólo lo vas a usar para destapar botellas, ó tal vez para hacer daño a alguien (o a ti mismo). Esa será tu decisión…